Tarta de queso mascarpone con fresas

Tarta de queso mascarpone con fresas. Una tarta muy fácil de hacer que se hace sin hornear, se puede servir tanto como refrigerio o al final de una comida. Un manjar para disfrutar en primavera.

Tarta de queso mascarpone con fresas

Ingredientes para 6 raciones

Para la base (Un molde desmontable de 20 – 22 cm)

  • 150 gr. de Galletas crujientes de chocolate
  • 70 gr. de Mantequilla
  • 40 gr. Azúcar moreno

Para la crema

  • 250 gr. de Fresas
  • 250 gr. de queso Mascarpone
  • 500 gr. Ricotta de leche de vaca
  • 50 gr. de Nata líquida fresca
  • 150 gr. Azúcar glass
  • 10 gr. de Gelatina en hojas

Para decorar

  • Fresas al gusto
  • Galletas crujientes de chocolate al gusto
  • Hierbabuena

Elaboración de la Tarta de queso mascarpone con fresas

Para empezar la elaboración de esta Tarta de queso con fresas, comienza por la base. Derrite la mantequilla a fuego lento o en el microondas y déjala enfriar. Vierte las galletas y el azúcar morena en la batidora y tritura hasta que esté completamente desmenuzado

Transfiere esta mezcla a un bol y agrega la mantequilla derretida. Mezclar bien hasta obtener un compuesto homogéneo. Ahora forra la base del molde con papel de horno y vierta la mezcla de galletas en el interior.

Compactar bien con la ayuda de una cuchara para que tenga un espesor uniforme. Coloca la base en el frigorífico durante al menos una hora.

Mientras tanto, lava las fresas y quita la parte con las hojas verdes y introdúcelas en la batidora y licúalas hasta obtener una salsa. Tamizar la salsa obtenida para quitarle las semillas, reservar.

Vierte la ricotta y el queso mascarpone en un bol, luego mézclalos con una espátula para ablandarlos. Tamiza el azúcar glas por encima de los quesos, y revolver hasta que se absorba por completo.

Remojar la gelatina en agua fría y esperar un par de minutos. Calentar la nata en el fuego y cuando la nata empiece a hervir, apagar el fuego. Exprimir la gelatina y verterla en la nata.

Revuelva con una cuchara o un batidor, hasta que esté completamente disuelto. Déjalo enfriar y, mientras tanto, vierte la salsa de fresas en la crema de queso. Mezclar hasta obtener una crema de color uniforme.

Ahora vierte la mezcla de crema y la gelatina ahora tibia y mezcla bien, para incorporarlo al resto de ingredientes. Sacar la base del frigorífico y verter la mezcla encima.

Usando una espátula nivelar bien la superficie. Mételo en el frigorífico por al menos 2 horas, para que se endurezca la mezcla. Cuando esté listo para servir, saca la tarta de queso de la nevera y quítala del molde.

Decóralo con las fresas frescas, la hierbabuena y  las galletas desmenuzadas.

Tarta de queso mascarpone con fresas se puede conservar en el frigorífico un máximo de dos días, tapada de una campana de vidrio.

Puede utilizar otras frutas, como arándanos o incluso utilizando una mezcla de frutos rojos.